No recuerdo la primera vez que pensé en besarte, fue solo una idea fugaz que cruzó mi mente, pero sólo fue eso, la primera vez.
Una vez tras otra la idea aparecía en mi cabeza, y a veces no sólo como una idea, sino como un fuerte deseo.
Quería abrazarte contra mí y fundirme contigo, pero jamás lo creí posible.
Era como ese sueño inaccesible que debes contentarte sólo con soñar, como ese amor imposible que nunca podrás tener, pero, bien sueño, bien amor, me valía con que existiese, pues me hacía sentirme bien, divertida, en ocasiones llegaba a avergonzarme de mis pensamientos tanto que los colores poblaban mi rostro.
Pero un día, un rayo de esperanza ilumino mi deseo, descubrir lo que habías escondido en tu corazón y tu mente tanto tiempo, me hacía temblar de emoción, me hacía estremecerme, y casi no podía escribir.
En algunos momentos si te hubiese tenido cerca de mi, no habría podido resistir el no pegarme a ti hasta quedarme sin aliento.
Lo que había deseado y temido a la vez, ¡se estaba haciendo realidad!
También habías pensado besarme, también querías hacerlo, y no podía creerlo.
Dejé que hablaras, dejé que te confesaras conmigo, que sacases todo aquello que te agobiaba, y luego, fue mi turno.
El corazón quería salirse del pecho, apenas podía verte, pues las lágrimas empañaban tanto mis ojos que casi no podía.
Sólo un segundo nos faltaba para unirme a ti y precisamente, era lo que me separaba de tu lado.
Ese día, viví en una nube, sólo pensaba en ti, en cómo sería besarte.
Recordaba momentos a tu lado, tus ojos, tus sonrisas, tus bromas sólo quería que me lo dijera
Las noches pasaban y acorto un poco el hilo que unía mi nube a la tierra.
Parecía que hubiese un fantasma en tu vida que se interponía entre los dos.
Pero esperaba a que en un momento u otro podría romper el hielo y acercarme del todo a ti, tocarte sin que me rechaces por miedo a lo que sientes, mirarte sin que te avergonzaras de mí.
Quería saber lo que esconde tu corazón, hablarte en susurros al alma compartiendo los sueños, besarte sin tener que preguntar primero.
Eso es lo que deseaba, lo que he deseado sin saberlo más tiempo del que creí. Sé que tienes miedo, y mentiría si dijeses que yo no.
No sé qué podía ocurrir mañana y, ante todo, sé que no quería herirte, pero no podía evitar desear besarte pese a todo.
Lo que sienta por ti me empujaba sin control hacia delante, a tratar de vencer el miedo, a olvidar el mundo que nos rodeaba, a crear un instante en el que sólo existamos tú y yo y alargar ese instante eternamente.
Quizás eran castillos en el aire, pero un día nos confesamos esta atracción y solo pensaba en ti, en como seria la primera vez que probara tus labios,
en donde sentiré tu calor mientras nos abrazamos, en cuál será la excusa que haga posible este sueño.
No sería fácil, pero eso no me importa; sé que tenías miedo a que dejase de quererte, pero no me importa; sé que sigue existiendo un fantasma, pero
no me importa…
No sé si lo entiendes, pero no me importa nada que no sea lo que siento por ti y lo que puedas sentir tú por mí. ¿Qué es? AMOR;
Que me hace latir el corazón tan acelerado cuando pienso en ti que sólo puedo oír mi propio corazón; que me hace temblar como un flan aunque aparente serenidad; que me hace temer besarte una vez porque no sé si sabré parar después.
sábado, 2 de enero de 2010
No recuerdo la primera vez que pensé en besarte
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