He empezado a considerar
He comenzado a extrañarte
A ver el tiempo desilusionadamente a concebir la humedad de mis extremos
el lazo en la garganta
el aliento acelerado
La intranquilidad del espacio el descontento del instante.
He comenzado a llorar mi lamento
A padecer la llaga en mí pecho la misma muerte por dentro
a sudar cuando hoy hace frío
a congelarme cuando hoy hace calor
la dentadura temblorosa y el alma destrozada.
He comenzado a sentir la tristeza
Mostrarse por ese angustioso resquicio
Por esa taciturno agujero que no cede de mirarme con el rabillo del ojo
Desde este parte del precipicio
En el cual los torbellinos disponen
Y crean de mí una desconsolada marioneta.
He empezado a padecer
la consternación
la resignación
El desenfreno de la pasión
Las fortalezas acabadas
la confianza cancelada
Y el espíritu exhausto
De tanto aguantar sin necesidad de tanto padecer
Por las pasiones.
He comenzado a extrañarte
A ver el tiempo desilusionadamente a concebir la humedad de mis extremos
el lazo en la garganta
el aliento acelerado
La intranquilidad del espacio el descontento del instante.
He comenzado a llorar mi lamento
A padecer la llaga en mí pecho la misma muerte por dentro
a sudar cuando hoy hace frío
a congelarme cuando hoy hace calor
la dentadura temblorosa y el alma destrozada.
He comenzado a sentir la tristeza
Mostrarse por ese angustioso resquicio
Por esa taciturno agujero que no cede de mirarme con el rabillo del ojo
Desde este parte del precipicio
En el cual los torbellinos disponen
Y crean de mí una desconsolada marioneta.
He empezado a padecer
la consternación
la resignación
El desenfreno de la pasión
Las fortalezas acabadas
la confianza cancelada
Y el espíritu exhausto
De tanto aguantar sin necesidad de tanto padecer
Por las pasiones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario