Es distinto el otoño contigo hay que andar con el alma hecho un nido
Junto a ti comprendo el adiós a las hojas.
Y acostarse en un sueño amarillo.
Tienen cantos la fuente, cantan una historia de duendes escondido; personaje que un día a poblaron la piel de cariño.
La brisa atraviesa las nubes, se han puesto juntas suspiran, cansada de andar: y esta lluvia que asoma a mis ojos no es más que un antojo de la soledad.
Es posible escuchar cada nombre en la voz que murmura las aguas
El paisaje reclama por fuera nuestro tibio paisaje del alma.
Con la tarde vuelven palomas llenas de ternura arrullada, en el nido.
Y tener un amigo al costado para hacer un silencio de camaradas.
La noche que llega llevándose el sol nos trae una brisa de fosco color.
Para quienes la ha vivido contigo la luz del otoño evoca al amor

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