Tus besos son estruendos de agua,
Tu boca gotas de palabras y estrellas revueltas desatadas por la mente
Tus manos nubes que se volatilizar vertiginosas, cuando se abre la
puerta sobre el cielo y los pescadores dejan la red en
aquellos ríos de luz y oscuridad
Tu mirada fragmento para ilusionar la tristeza
y luego arremolinarse en el frenesí
Tu cuerpo insaciable por introducirse justo en el tiempo
con el sueño que no sosiega a la calma del día, a los
sentimientos encerrados en el tráfico de las prohibiciones y del desengaño.
Tus pasos caminas con la mirada doblada sobre tus propias
huellas y a veces vuelve, ansioso, a mirar en la lejanía

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