Quien conoce de mí, mi sufrir.
Siempre estuvo a mi lado, en la distancia.
Su energía llegó hasta mí.
Encontré en él un apoyo, ese apoyo que me hacía vivir.
En momentos de suma tristeza, él siempre me hacía sonreír.
Que el destino nos una algún día, aunque sea un minuto, no más.
Le agradezco con toda mi alma, que siempre se acuerde de mí.
Con dulzura yo le abrazaría y de nuevo le agradecería los momentos que me hizo reír.
Cuánto cariño le tengo, quizás él no pueda imaginar que aunque en cuerpo nunca nos vimos, en alma siempre nos conocimos
0h que hermoso poema y que verdad tan grande en cada una de sus lineas, te entiendo perfectamente porque yo también siento lo mismo por mi querido Rinaldo. Un beso.
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